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Recetas insecticidas de la agricultura tradicional

por Cesáreo Rodríguez Hernández*

 

La utilización de insecticidas organosintéticos, por aproximadamente 56 años, ha provocado el surgimiento de la resistencia en los insectos, eliminación de enemigos naturales, contaminación al suelo, aire y agua, intoxicación a los usuarios y acumulación de residuos en los alimentos, principalmente. Situación que ha obligado a buscar otras estrategias de combate de insectos plaga que permitan conservar los ecosistemas. Entre estas alternativas destaca el uso de plantas insecticidas. Un método que no es nuevo, puesto que éstas fueron de amplio uso antes del surgimiento de los insecticidas organosintéticos y que posteriormente se tomaron como base para la síntesis de los carbamatos y piretroides.

 

En la actualidad, en la que se ha puesto de moda la ecología y la sostenibilidad y que se buscan alternativas bioracionales y económicas de combate de insectos, el uso de insecticidas vegetales es una alternativa viable. En este sentido, la observación inicial del efecto insecticida de las plantas se se realizó en insectos presentes en la casa y en las plantas ornamentales, de jardín y frutas principalmente, de donde se han derivado numerosas recetas de fitoprotección.

 

En el presente escrito se anotan algunas de las principales recetas de insecticidas vegetales contra acaros (araña roja), mosquitas blancas, pulgones, chinches, trips, gallina ciega, gusanos trozadores, caracoles, larvas defoliadoras pequeñas y hormigas; esto es, insectos pequeños y de cuerpo blando. Además de propiedades insecticidas, algunas de estas recetas tienen actividad fungicida, bactericida, nematicida y molusquicida.

 

Ajo y Chile. Hervir 250 gramos de chile Capsium spp. (Solanaceae), del más picante, en cuatro litros de agua, por 15 minutos. Posteriormente, agregar 250 gramos de ajo Allium sativum, (Liliaceae) machacado, y hervir nuevamente por cinco minutos más. Después de su enfriamiento y colado se añaden 12 litros de agua y se aplica a la base de las plantas para controlar gallina ciega, gusanos trozadores y caracoles, en sus primeros instares. En aplicación al follaje se combaten pulgones y larvas pequeñas. El ajo, para preparar este insecticida, no debe ser fertilizado con productos químicos, puesto que ésto reduce la concentración de los principios biológicamente activos. Protege al cultivo por un período de 4 a 13 días después de la aplicación. En algunas plantas (como el chícharo), provoca alelopatía; es decir, inhibe el crecimiento. Además de propiedades insecticidas (toxicidad, repelencia e inhibición del crecimiento y de la alimentación), el ajo también actúa contra bacterias, hongos y nematodos. En el mercado puede conseguirse un preparado de ajo, denominado comercialmente Bio crack.

 

Ajo y Jabón. Se macera medio kilogramo de ajo Allium sativum en 10 litros de agua y se añaden 200 gramos de jabón. Luego de colar, se usa contra pulgones, aplicando a las partes más tiernas de las plantas.

 

Ajo, cebolla y jabón. Disolver una barra de jabón en 40 litros de agua y añadir a este preparado tres cebollas Allium cepa; (Liliaceae), y tres cabezas de ajo machacadas. Con esta preparación se inician las aplicaciones periódicas desde que lleguen los primeros insectos a las plantas.

 

Ajo, jabón y vinagre. Se machaca una cabeza de ajo A.Sativum en 125 mililitros de vinagre, por un lado, en tanto que por otro se prepara una solución jabonosa con 250 mililitros de agua caliente y 30 gramos de jabón. Luego, ambos preparados se vierten en 15 litros de agua, previo el colado primero. Con este insecticida casero se controla araña roja, mosquita blanca, pulgones y larvas pequeñas.

 

Albahaca. La aplicación del extracto acuoso al 5% (cinco gramos de planta por cada 100 mililitros de agua), de las hojas de albahaca Ocinum basilicum (Labiatae o Lamiaceae), repele pulgones y araña roja.

 

Aldehído, azúcar y harina. Mezclar cinco gramos de aldehído con 10 gramos de azúcar y 85 gramos de harina de trigo, y adicionar un poco de agua para hacer una pasta. Con ésta, se hacen pequeños churros para distribuir, como cebos en el terreno, donde los caracoles y babosas sean problema.

 

Anona. Machacar medio kilogramo de semillas de anona Annona spp. (Annonaceae), en un litro de alcohol y se deja en reposo por 15 días en un recipiente de vidrio o plástico. El líquido debe tapar las semillas. Posteriormente se cuela y se agrega medio litro de esta solución en 15 litros de agua para aplicar a la base de la planta contra gallina ciega y gusanos trozadores o al follaje contra pulgones y larvas pequeñas.

 

Más alternativas

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