Deriva de las aspersiones aéreas
La aplicación aérea de plaguicidas, por medio de avionetas o helicópteros, es la aplicación más usada en grandes extensiones de monocultivos; y es, también, la forma más contaminante e ineficaz de combatir las plagas, ya que solo una pequeña cantidad del insecticida aplicado en forma aérea llega efectivamente a entrar en contacto y matar a los insectos plaga, mientras que lo demás contamina el ambiente. Estudios realizados en Estados Unidos calculaban en apenas 1% lo que llega al insecto plaga en una aplicación aérea, otra parte se queda en el follaje, otra pasa al suelo y de ahí puede filtrarse más profundamente, llegando incluso a contaminar el agua subterránea. (1)
Muchas veces, en las aplicaciones aéreas, se usa una persona, - el banderillero- para indicar hasta donde la avioneta debe de asperjar el insecticida, situación que aumenta el riesgo de intoxicación a este trabajador cuando recibe el rocío del plaguicida.
La aplicación aérea de los plaguicidas y su deriva, (es decir, su arrastre, o la cantidad del plaguicida aplicado que sale del área tratada al ser arrastrada por el viento, volatilizarse, o lixiviarse) puede contaminar a otros cultivos, otros trabajadores que laboren en campos cercanos, residentes de comunidades, agua, suelo y vida silvestre; esto ocurre incluso a kilómetros de distancia; y provoca también su presencia en la lluvia y niebla.
Estudios de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) calculaban de un 40 % hasta un 60% la deriva o el arrastre de un plaguicida, aplicado por avioneta, en rociados de gotas a ultra bajo volumen y de un 10 al 40% cuando se emplea en gotas de bajo volumen.(2) Otro estudio de la Oficina de Asesoría Tecnológica de Estados Unidos calculó que hasta un 40% del plaguicida puede perderse en la deriva cuando se aplica en forma aérea.26 Las estimaciones típicas de la distancia a la que puede llegar el arrastre o deriva de los plaguicidas, aplicados en forma aérea, es desde los 100 metros hasta los 1,600 metros, pero también se han encontrado a 32 km, en mediciones de paraquat, diazinón, clorpirifos, 2,4-D, trifluralin y clorotalonil.
En México no hay ninguna regulación o norma oficial mexicana sobre cómo se deben de realizar las fumigaciones aéreas agrícolas, para reducir el impacto ambiental o a la salud pública; tan sólo existe la Norma Oficial Mexicana NOM-052-FITO-1995, que establece algunos requisitos para el aviso de inicio de funcionamiento por las personas físicas y morales que se dediquen a esta actividad. La fumigación aérea debería prohibirse por ser un método poco eficiente y muy contaminante de aplicación de plaguicidas.
Notas
1. US. Congress Office of Technology Assessment, 1990, Report Num. OTA 4-4 418
2. Von Rumker, R., "A Study of the Efficiency of the Use of Pesticides in Agriculture”, en EPA-540-9-75-025, Washington, D.C., julio de 1975. U.S. Environmental Protection Agency, Office of Pesticide Programs, en Blowing in the Wind: Pesticide Drift, preparada por Sandra Ely y Francis Eatherington, Nortwest Coalition Against for Alternatives to Pesticides, Eugene, Oregon, septiembre, 1989.
Para mayor información consultar:
La espiral del veneno. Guía crítica ciudadana sobre plaguicidas
Fernando Bejarano, RAPAM, Texcoco, México, 2002
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