Plaguicidas como biocidas
Los plaguicidas químicos son biocidas desde un punto de vista biológico, pues matan a una enorme diversidad de seres vivos y no sólo a las plagas; rara vez son selectivos, por lo que además de afectar a las plagas interfieren con procesos biológicos y fisiológicos fundamentales, que son comunes a una amplia variedad de organismos - incluidos plantas, insectos, animales y al ser humano.
Los plaguicidas químicos matan no sólo a los insectos cuya población ha crecido y se convierte en plagas, sino también a otros insectos benéficos que cumplen importantes funciones en la naturaleza: los insectos que se alimentan o eliminan a los insectos plaga; los que polinizan cultivos y frutales; y los que aerean el suelo y regulan el ciclo de nutrientes. Ya sea que los plaguicidas maten directamente a los insectos benéficos o alteren las cadenas alimenticias de las que dependen, el resultado es la simplificación y desequilibrio ecológico en un agroecosistema, lo cual resulta en una pérdida de la biodiversidad.
Los plaguicidas matan a los insectos benéficos que incluyen a los depredadores que se alimentan de otros insectos; los parasitoides, que depositan sus huevecillos al interior de las larvas o cuerpo adulto de las plagas; y los patógenos benéficos que causan enfermedades a otros insectos, como cierto tipo de hongos benéficos Ejemplos de insectos depredadores, se tienen en las “catarinas”, crisopas, arañas y algunas especies de escarabajos.
La espiral el veneno
La disminución de los insectos benéficos, la resistencia de las poblaciones de insectos plaga y su resurgimiento lleva a nuevas aplicaciones de plaguicidas químicos que ocasionan una mayor pérdida de la biodiversidad, mayor resistencia y el surgimiento de nuevas plagas. Cuando la dosis y aplicación de plaguicidas ya no da los resultados de antes, el agricultor, generalmente carente de una adecuada asesoría técnica, responde aumentando la dosis, el número de aplicaciones o mezclando diversos plaguicidas en peligrosos cocteles. De este modo, se desata la espiral del veneno, aumentando la contaminación ambiental, el peligro de intoxicación y el costo económico.
Para mayor información consultar:
La espiral del veneno. Guía crítica ciudadana sobre plaguicidas
Fernando Bejarano, RAPAM, Texcoco, México, 2002
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