La exposición a ciertos plaguicidas puede deprimir el sistema inmunológico, el cual nos protege de las enfermedades producidas por bacterias, virus, parásitos, así como de la acción de células cancerosas y sustancias tóxicas.
Las evidencias de afectación al sistema inmunológico por los plaguicidas se basan en estudios experimentales de cultivos de células inmunes humanas, en pruebas con animales de laboratorio, estudios con animales silvestres como peces, aves y mamíferos marinos, en algunos estudios epidemiológicos, y en observaciones clínicas de reacciones alérgicas en el ser humano.[i]
Algunos de los plaguicidas reportados que alteran el sistema inmunológico son: insecticidas organoclorados como lindano, aldrín, dieldrín, clordano, heptacloro; plaguicidas organofosforados como diclorvos, malatión, paratión etílico y clorpirifos; plaguicidas carbamatos como carbofuran, aldicarb y carbarilo. Además de herbicidas como el 2,4-D y preservadores de madera como pentaclorofenol.
La investigación epidemiológica en seres humanos, para analizar cambios en el sistema inmune debido a la exposición de plaguicidas, ha sido escasa y se ha realizado principalmente en la ex Unión Soviética y en Estados Unidos. No obstante, los pocos estudios evidencian que en los individuos expuestos a plaguicidas se produce una reducción y alteraciones en las poblaciones de células T; además se reduce la respuesta de los linfocitos y la actividad de las células agresoras naturales, en tanto que se alteran las concentraciones de anticuerpos circulantes. Hay evidencia también que estos cambios pueden ir acompañados por incremento en el riesgo de enfermedades infecciosas y cánceres asociados con la inmunosupresión; aunque la evidencia no es concluyente, sí es suficiente para provocar una preocupación seria y tomar medidas que prevengan la exposición.[ii]
Por ejemplo uno de los estudios realizados en las regiones productoras de algodón en Uzbekistán, con fuerte uso de plaguicidas, demostró la mayor incidencia de infecciones respiratorias, digestivas e inflamaciones renales agudas en la población expuesta a plaguicidas, en comparación con otras regiones del país. Estudios similares demostraron que, entre pacientes con tuberculosis, la exposición a plaguicidas aumentó significativamente la infección existente y se incrementó la probabilidad de desarrollar lesiones fibrosas graves en el pulmón, comparados con enfermos de tuberculosis no expuestos a estos agrotóxicos.[iii]
Otra manifestación de la afectación al sistema inmunológico por la exposición a plaguicidas lo constituyen las reacciones hipersensibles en la piel (dermatitis) o reacciones alérgicas como inflamación de la mucosa de la nariz (rinitis) y asma. Algunos plaguicidas que han sido reportados como causantes de reacciones hipersensibles incluyen a la atrazina, paratión, diclorvos, captafol, folpet, captan, maneb y ditianone.[iv]
Como señalan algunos expertos en este tema, la Organización Mundial de la Salud debería tomar la iniciativa en el diseño y organización de un programa de investigación epidemiológica, entre otros estudios, para atender este riesgo inmunológico. asimismo, las empresas productoras de plaguicidas tienen la responsabilidad de garantizar que los plaguicidas que comercializan no representen una amenaza para el sistema inmunológico del ser humano.[v]
Notas
[i] Una revisión de todos estos estudios se presenta en Pesticides and the Inmune System: The public health Risks, Robert Repetto y Sanjay S. Baliga, World Resources Institute, Washington, marzo, 1996.
[ii] Robert Repetto, op. cit., p. 49 y Dra. Lizbeth López Carrillo y Lic. Miguel Ángel Gallardo López. “Efectos en la salud de las exposiciones agudas y crónicas a los plaguicidas” en Daños a la salud por plaguicidas, Coords. Octavio Rivero, Pedro Rizo, Guadalupe Ponciano y Gustavo Olaíz, Consejo de Salubridad General, UNAM, Facultad de Medicina, Ed. El Manual Moderno, México, 2001. Capítulo, "Daños al sistema inmunológico".
[iii] Lizbeth López y M. Ángel Gallardo López, op. cit., p.72. Incluye bibliografía. Y Robert Repetto, op. cit., pp. 40 y 41. Incluye referencias bibliográficas más amplias.
[iv] Gina Solomon, et. al., Pesticides and Human Health. A Resource for Health Care Professionals, Physicians for Social Responsibility, CPR, California, 2000. Capítulo 8, "Effects of Pesticides on the Immune System", p.45.
[v] Robert Repetto, op. cit., p. 61.