El crecimiento que ha experimentado en el mundo la llamada agricultura orgánica en Estados Unidos, Canadá y América Latina, también denominada como biológica o ecológica en Europa, es una prueba de que es posible producir alimentos sanos y fibras de calidad controlando eficazmente a las plagas y fertilizando el suelo con métodos biológicos y no químico sintéticos, además de un medio de generar divisas y empleo.
La demanda mundial de productos orgánicos se ha dado con tasas de crecimiento anual de 20 a 25% en Estados Unidos y Europa, y se espera que en los últimos años crezca aún mas en un 30 y 40% respectivamente. En Europa se cultivan casi 3.5 millones de hectáreas de Agricultura Ecológica y se espera que ésta sea fomentada a través de un Plan de Acción Estratégico por la Unión Europea, como se aplica en Suecia y Dinamarca. En Estados Unidos a la fecha hay 6,600 agricultores orgánicos certificados, y su número se incrementa un 12% cada año, que cultivan una superficie estimada de 520 mil hectáreas. Este crecimiento es reflejo de una mayor conciencia de los consumidores por cuidar su salud y proteger el medio ambiente y una respuesta a la creciente información de los riesgos que guarda el uso de plaguicidas químicos y cultivos transgénicos.
En México el número de productores dedicados a la producción orgánica ha aumentado significativamente en los últimos años, al igual que la superficie cultivada, los cultivos, los empleos y las divisas generadas por esta actividad. En el período de 1996 al 2000 el número de productores aumentó de poco más de 13 mil a más de 27 mil, mostrando una tasa de crecimiento anual de 21%; la superficie creció de 23 mil hectáreas a más de 85 mil, considerando la superficie ya certificada y en transición, con una tasa de crecimiento promedio anual de 38%; los empleos generados pasaron de más de 3 millones de jornales a más de 13 millones; la generación de divisas creció de 34 millones de dólares estadounidenses, a más de 89 millones en el mismo período y en cifras redondas.
Actualmente existen 262 zonas de producción orgánica, ubicadas en 30 estados de la república, principalmente en zonas campesinas e indígenas de Chiapas, Oaxaca, Michoacán y Guerrero, aunque también las hay en Jalisco, Sonora y Sinaloa.
El cultivo de productos orgánicos ha significado para muchas comunidades y organizaciones campesinas una alternativa ante la caída de los precios internacionales de sus productos convencionales, evitando con ello migrar a otros lugares. La producción orgánica de café ha estado ligada a procesos organizativos que buscaban controlar los procesos productivos y combatir los intermediarios o “coyotes” y caciques; si bien se enfrentan aún a problemas derivados de los altos costos de la certificación de sus productos y la falta de apoyo institucional.
Se calcula que 85% de los productos orgánicos mexicanos se destinan a la exportación, principalmente a Estados Unidos, Europa y Japón cuyos consumidores están dispuestos a pagar un precio premium ó “sobreprecio” por arriba de sus similares comerciales, que puede ir de un cinco hasta más de 100%, dependiendo del producto y su disponibilidad en el mercado.
Fuente: Laura Gómez Tovar, Manuel Angel Gómez Cruz y Rita Schwentesius Rindermann, Desafíos de la agricultura orgánica. México, CIESTAAM Universidad Autónoma de Chapingo, Mundi Prensa, SA de CV. México 1999, y Fernando Bejarano, La Espiral del Veneno Guía Crítica Ciudadana sobe Plaguicidas , RAPAM México 2002. Cap Alternativas.